viernes, 2 de marzo de 2012

Pintores de cine


Hace un par de días fui a una proyección que organizaba una asociación de cine de mi ciudad –la cual he  conocido hace muy poco– y a la que ahora estoy pensando seriamente adherirme. Su nombre es La linterna mágica y organiza talleres sobre cine y proyecciones de películas como la que voy a describirles ahora:  El amor es el demonio.

Yo, que sabía bastante poco de Bacon hasta ese momento, disfruté bastante con el film. Éste se centra sólo en una época de su vida, aquélla que transcurre al lado de su más famoso y retratado amante –George Dyer– y los actores que dan vida a la pareja están francamente bien.


Retrato de George Dyer en un espejo. Francis Bacon.


Derek Jacobi (que para mí siempre será Claudio) encarna al singular y destructivo Bacon, mientras que Daniel Craig hace lo propio en el papel de Dyer, regalándonos un par de desnudos raudos para deleite de sus admiradoras (y admiradores, claro).



Jacobi y Craig en el film.



Siempre he pensado que las películas que versan sobre pintores tienen pros y contras. A su favor tienen sobre todo el tirón de público que consiguen tan sólo mencionando el nombre del personaje, pues cuentan ya con la disposición de un espectador interesado en conocer más sobre el artista en cuestión. En contra, que la dirección debe tener cuidado para  no recrearse demasiado y que te salga un biopic más propio de tele y sobremesa que de gran pantalla. Lo de la fidelidad a la historia real también es un problema pues poner imágenes a vivencias demasiado personales conlleva enriquecer (cuando no directamente inventarse) las biografías.



El amor es el demonio trata de ser bastante fidedigna con la vida de Bacon y esto me ha hecho recordar otra que vi hace poco que podríamos situar en el otro extremo: El Greco. Esta es un coproducción greco-española que trata de reflejar la vida del pintor desde que abandona su Creta natal hasta que se instala en Toledo, sitio en el que la película encasqueta a este artista al servicio de la Contrarreforma un encontronazo con la inquisición, el cual, al parecer, nunca existió. La peli hace hincapié en la relación del pintor con el cardenal Fernando Niño de Guevara (interpretado por Juan Diego Botto) y la verdad es que si merece la pena destacar algo del film es que el guapo Botto recuerda –o al menos eso me parece a mí– a esos peculiares rostros del pintor con llamativos ojos almendrados, ¿o no?.








     
     
     

3 comentarios:

  1. No la he visto, pero los actores me parecen geniales, voy a bajarmela con emule porque puede estar muy recomendable.
    Un abrazo.

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  2. Hola, Mara. Tal vez, siguiendo un poco la temática, te pueda interesar Fraude (Fake, Orson Welles). Es un enfoque heterodoxo a través de un juego de espejos de la obra de Picasso. Nada que ver con un bio-pic.
    ¡Saludos!
    Pd: Me interesa mucho la obra de Bacon y desconocía que existiese una película sobre él. Tomo nota, ¡gracias!

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  3. Pues yo también me apunto la de Orson, no la conocía. Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

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